Sergio Leone

Hasta que llegó su hora. Claudia Cardinale. Sergio Leone

Aunque su filmografía es bastante breve, renovó por completo el western y desarrolló una estética y un estilo inconfundible que se puso de moda. Sergio Leone tuvo tiempo también para evolucionar desde sus imprescindibles espectáculos deudores del cómic hacia una segunda etapa más madura.

El rodaje de Per un pugno di dollari, traducida como Por un puñado de dólares, en Hoyo de Manzanares y Almería, no fue del todo idílico, pues hubo problemas económicos y Clint Eastwood apenas podía hablar con Leone, que seguía sin saber nada de inglés, salvo cuando se prestaba a ejercer de traductor el coordinador de especialistas. También hubo alguna alegría, sobre todo cuando la productora le anunció a Leone que tenía en nómina a un joven compositor al que convenía entrevistar para ver si podía encargarse de la banda sonora. Aunque quería a otro músico, Leone aceptó encontrarse con el tal Ennio Morricone, al que pensaba que no había visto en su vida. Pero Morricone sí que parecía conocerlo a él:

«Me anunció que habíamos ido a la escuela juntos. Pensé que estaba bromeando, que era una especie de chiste. En absoluto. Me mostró una fotografía de la clase y tuve que admitir que ambos estábamos en ella. Fue un buen toque, ¡pero no lo suficiente para que lo empleara! No nos habíamos vuelto a ver desde que teníamos ocho o diez años. Hacía veinticinco años», comenta Leone.

Aunque no iba a contratarle sólo por ser un antiguo conocido, en cuanto escuchó sus composiciones se dio cuenta de que era su hombre. Leone buscaba un sonido similar al del degüello, el tema fúnebre mexicano con trompetas de Río Bravo, y Morricone era ideal para ese trabajo.

Tras finalizar el rodaje, Kurosawa interpuso una demanda por plagio, que retrasó el estreno fuera de Italia, hasta que se llegó a un acuerdo económico. Aunque Eastwood había regresado a Hollywood pensando que no volvería a oír hablar de Leone, un día ojeaba Variety y descubrió que la cinta estaba arrasando en Italia y que los críticos se deshacían en elogios hacia su trabajo como actor.

Leone había reformado por completo el western clásico americano, con su ritmo dinámico, su estética sucia, sus elementos humorísticos, etc. Puso de moda el spaghetti western, sobreexplotado en los años subsiguientes. Y aún así, el desgraciado Leone no ganó ni un puñado de liras, pues por los problemas económicos y la denuncia de Kurosawa, había renunciado a todo su sueldo, excepto los derechos de explotación en México. Pero allí fue un fracaso porque todos los mexicanos que aparecían en pantalla eran villanos.

Pronto puso en marcha la secuela, Per qualche dollaro in più, traducida en España como La muerte tenía un precio, que contó con el doble de presupuesto, así que Leone podía contratar a otro actor americano más, Lee Van Cleef, para que de cara a la taquilla el film diera el pego, como si procediera de Hollywood. Clint Eastwood volvió a enfundarse el mismo poncho e interpreta básicamente al mismo personaje, que esta vez rivaliza con otro duro cazador de recompensas (Lee Van Cleef), por la captura del "Indio", un peligroso forajido. Mejor rodada y con una historia más compleja que su predecesora, La muerte tenía un precio provocó que se formaran grandes colas en los cines de todo el mundo.

Tras vender los derechos del film para Estados Unidos a unos ejecutivos de United Artist, éstos le preguntaron a Leone cuál era su próximo proyecto y cuánto necesitaba para rodarlo. El cineasta improvisó sobre la marcha:

«Va a ser la historia de tres tipos en busca de un tesoro, y lo rodaré por un millón de dólares.»

Para su sorpresa, le respondieron que se la financiarían. Nació así El bueno, el feo y el malo, la más cara de la Trilogía del Dólar, de nuevo con Clint Eastwood y Lee Van Cleef, y con un tercer americano, Eli Wallach, como Tuco, "El Feo", un personaje bastante humorístico. Arrasó nuevamente, a pesar de que por su extensa duración se podían hacer menos pases en los cines.

Aunque por entonces Leone ya estaba cansado de los pistoleros y quería cambiar de género, Paramount le ofreció un presupuesto astronómico por otro western. Aunque Leone tenía la vista en una cinta de mafiosos en Nueva York durante la época de la ley seca, que adaptara el libro "The Hoods" (Los maleantes), de Harry Grey, aceptó volver al Oeste. Nació así Hasta que llegó su hora (traducción que tiene poco que ver con C'era una volta il west) que sería un trabajo muy distinto a los anteriores, más maduro y reflexivo y menos paródico. El realizador encargó el guión a Dario Argento y Bernardo Bertolucci, dos amiguetes con los que compartía la pasión por los clásicos del género, aunque la escritura final corrió a cargo de Sergio Donati. Esta vez, Leone le da un papel amplio a una mujer, Claudia Cardinale, lo que resulta insólito ya que en los filmes que había hecho con Eastwood sólo aparecen de forma episódica ejerciendo el papel de prostitutas u otros cargos de mujeres devaluadas. Henry Fonda, Charles Bronson y Jason Robards encarnan a los principales protagonistas masculinos. www.decine21.com