My Darling Clementine (Pasión de los fuertes)

Pasion de los Fuertes. John Ford

La verdadera leyenda de Wyatt Earp

Magistral. My darling Clementine es una de las tantas películas realizadas por Ford de quitarse el sombrero. Para mí es la mejor versión del Ok Corral realizada hasta ahora, muy lejos de los efectismos buscados en la década de los noventa. La cinta nace imbuída del espíritu romántico y sereno del que el irlandés hace gala en muchas de sus obras. Contemplar los movimientos pausados de nuestro sheriff y la tranquilidad que acompaña a sus acciones, incluso cuando lo disparan en la barbería, o al expulsar del pueblo al indio borracho, a día de hoy resulta refrescante (si exceptuamos el Dead Man de Jim Jarmusch).

John Ford relata con brillantez los distintos episodios que se suceden. El primer encuentro con Dock después de expulsar éste al tahur de su saloon, propio de otros tiempos y de otras maneras de hacer cine, resalta la grandeza del dúo en tan sólo dos minutos. Henry Fonda juega al póker de la reciente historia norteamericana creando un Quijote donde sólo habitaba una leyenda. Observarle recostado en la silla absorto en sus pensamientos, es una de las maneras que Ford tenía de acercar el personaje al público. Nadie dibujaba eso como él. Ahora menos.

«¡Cuando se saca un arma es para matar!»

Víctor Mature siempre será mi Dock Hollyday favorito. Alejado de la épica actual, convierte su desdichado personaje en el acompañamiento perfecto a la sobriedad de Fonda. Unidos por el whiskey, el amor de una dama o el reconocimiento mutuo, unirán sus revólveres para hacer frente al enemigo común. La diligencia llega a su hora mientras los hermanos hacen guardia vigilando los caballos a la espera de venganza. Txarly (China) FilmAffinity