High Plains Drifter (Infierno de cobardes)

Infierno de Cobardes. Clint Eastwood

Entre el bien y el mal

A la crítica especializada que tenía a Clint Eastwood como el bruto de la clase, les demostró con Infierno de cobardes, que si bien no era el más listo, sí era el más trabajador, honesto y brillante que tenían entre sus filas. A los gacetilleros y tontorrones críticos que definían este filme como una especie de remake de Solo ante el peligro o de cualquier película de Leone ahora se les cae la cara de vergüenza cuando revisionan esta obra de arte.

Eastwood no pretende plagiar nada. En el western, el género cinematográfico por excelencia, estaba ya todo inventado. Siempre habría un hotel con salón en la planta baja, peleas de bar, pistoleros, furcias, palabrotas, cobardes, indios, venganzas, traiciones, una cárcel, un sheriff, etc. El genial director simplemente cogía lo que le interesaba y lo rodaba a su manera. Cuatro años más tarde rodaría el El fuera de la ley. Nueve años más tarde, más maduro en ejecución e interpretación, nos regalaría El jinete pálido para llegar a su obra crepuscular Sin perdón. Estas cuatro películas rodadas en veinte años son una especie de Guerra de las Galaxias del Oeste con Eastwood como referencia única. Nadie ha sabido llevar mejor el viejo género a las pantallas de un cine en los últimos treinta años.

Infierno de cobardes es una obra magistral. Nuestro ¿héroe? viola a una jovencita sin prejuicios al comienzo del film y se queda tan ancho. Esta escena levantó varias ampollas entre el emergente movimiento feminista de la década de los 70. Para Eastwood la línea entre el bien y el mal nunca ha estado definida, lo que es un acierto para todos los que le disfrutamos.

«Creo que es usted la que debería aprender modales, señorita».

Eastwood convierte la aldea en su particular infierno tomando el papel de angel exterminador e impartiendo una punitiva penitencia sin distinciones. Genial obra de arte del mejor director de todos los tiempos. Txarly (China) Filmaffinity