Fort Apache

Fort Apache. John Ford. Henry Fonda

Todo lo que me gusta de John Ford

Fort Apache es... todo lo que me gusta de John Ford. La aventura, los combates entre los indios y los americanos, las galopadas a toque de corneta, los carromatos siempre a punto de derrape, Monument Valley, la violencia justa, el valor necesario, el sentido del honor y el del humor, los mismos secundarios de siempre, tan excelentes como siempre, el hombre tranquilo (John Wayne) a quien ningún director le sacó tanto partido, los primeros planos, ese segundo justo que la cámara se detiene sobre un rostro para retratar un sentimiento, la familia con lo que conlleva y por encima de todo, su capacidad para filmar la naturaleza humana.

Además en Fort Apache, John Ford rueda el nacimiento de un mito, muy en la línea del General Custer, el de un "heroico" militar, el coronel Thursday, complicado personaje al que mueven los hilos de una deshonrosa degradación y que no duda en anteponer prestigios personales a intereses colectivos. Magnífico. Magistral Henry Fonda. Resultar odioso no es nada fácil para un actor y él lo consigue con su intolerancia, con su prepotencia, con su infamia para con los apaches al mando de un juicioso Cochise. La figura de los "salvajes" indios se engrandece con Ford y aunque eso no resulte atractivo para aficionados al western de americanos buenos e indios malísimos y sanguinarios, el Oeste resulta mucho más real y menos cómic de ficción. Y el mito nace con su carga de falsedades históricamente convenientes y sus verdades anónimas. Con los verdaderos protagonistas entre las bambalinas de una historia corroborada por los silencios de quienes pudiendo hablar, callaron. Como el capitán Kirby York (John Wayne), anónimo y sin monumento al héroe desconocido.

Por otro lado, el papel de Shirley Temple como Miss Philadelphia Thursday, aunque su aire de bobalicona porcelana quede bastante bien para esta trama romantica tan frecuente en el Far West, no creo que sea la mejor de las ladys fordianas. Puestos a elegir, Maureen O'Hara, Linda Darnell o la misma Joanne Dru hubiesen ofrecido más jugo o cuanto menos un jugo distinto. Respecto a los de siempre, Ward Bond y Victor McLaglen, soberbios en sus roles pura cepa O'Rourke.

Para Welles, los tres mejores directores clásicos estadounidenses fueron, según él mismo, John Ford, John Ford y John Ford. Yo me quedo con el primero, o con el último... Bueno, con el otro también. Caprio (Almeria) FilmAffinity