Il buono, il brutto, il cattivo

El bueno, el feo y el malo. Lee Van Cleef. Clint Eastwood, Eli Wallach

La película favorita de Tarantino

Mi película favorita de mi director favorito protagonizada por mi actor favorito. No puedo pedirle más. El mejor western jamás filmado. Obra maestra indudable. Y todo ello, no siendo más que lo que era el cine del genio italiano: una ensalada de tiros.

A esta película es muy difícil buscarle fallos. Es un compendio de virtudes que va desde la dirección, hasta la interpretación, pasando por la fotografía, y cómo no, la música. Todo ello pasando por la parte más elemental del cine de Sergio Leone: la ambición desmesurada por el dinero. Este es el epicentro de un guión genial: encontrar un tesoro cueste lo que cueste, sin importar a qué o a quién hay que matar.

Sus personajes son una especie de estereotipación de los clásicos protagonistas de los westerns, sólo que aquí la línea que separa a uno de otro nunca está clara. El bueno mata, el feo mata, y el malo mata. Como todo personaje leoniano, estos tres se guían por el instinto humano de supervivencia, o ellos o él. Quizás con respecto a sus otros westerns, observamos una diferencia con el personaje de Tuco. Mientras Sentencia y Rubio viven el presente, puesto que no tienen pasado ni futuro, conforme pasa la película, nos damos cuenta de que tiene unos demonios interiores que despierta su hermano, el monje Pablo Ramírez. Un pasado trágico que fue lo que le condujo a ser un pendenciero. Y realmente, el propio Tuco es quien se gana las simpatías del espectador por su carácter bufonesco:

«Me gustan los tipos grandes como tú, por que hacen mucho más ruido cuando caen».

La película es también una ácida crítica a la guerra. Tanto unionistas como confederados son presentados como vulgares maltratadores, y cabe destacar el papel de Sentencia como soldado unionista. Presentados siempre como los buenos, pero que aquí son meros maltratadores. Una escena particularmente bestial es cuando Tuco y Rubio van por el desierto y ven muchos cadaveres, y dice Rubio: «Cuanto muerto por nada, dejando claro que para él lo único que importa es el dinero».

Algo que dice Quentin Tarantino acerca de esta obra maestra es que la escena del duelo es la mejor dirigida de toda la historia del cine, algo que comparto con él. Durante 3 minutos, únicamente vemos a 3 hombres mirándose, con nerviosismo, miedo o la más absoluta frialdad, todo con un montaje perfecto, gran variedad de planos que muestran la expresividad de los personajas, la acción necesaria para sitúar al espectador en pleno duelo. Hasta que todo se resuelve con un mero disparo. La música de Ennio Morricone es nuevamente antológica como en toda la Trilogía del dólar.

El mejor western jamás realizado, aunque sea odiado por lo más clasicistas. Tony Montana (Sevilla) Filmaffinity